Según este artista cubano, la manipulación de sus imágenes acentúan un desgarramiento. Su afiebrada producción es fruto de una personalidad activa, intensa, curiosa de todas las formas de creación contemporánea, como el de un arte ritual donde el trabajo en la transformación de lo natural es fundamental para el resultado estético. María Cristina Orive es compatriota y colega del artista. Ella fue quien presentó estas obras en París y Buenos Aires.